Libros para morirse de miedo

Los ambientes son fríos y amenazantes, con fuertes tormentas, y las historias siembran una sensación de ruina y muerte en sus historias. Éstas, son características de la literatura gótica de terror, que hizo temblar a muchos desde hace tres siglos.

A pesar de que las críticas dicen que El Castillo de Otranto, de Horace Walpole, no está para morirse de miedo, ésta fue la novela inauguradora del espanto.

La historia cuenta cómo el villano Manfred, se quiso adueñar de la novia de su hijo, después de que a éste lo aplastara un casco gigantesco. La intención era legitimar el poder del Castillo de Otranto tras haberlo usurpado. Pero a lo largo de la historia surgen muchos terribles asesinatos accidentales, hasta que por fin, la paz llega al castillo, en manos de otra pareja.

Matthew G. Lewis, a sus 21 años de edad, horrorizó a la sociedad con su novela El Monje. La razón de su éxito literario se la debe a las demoníacas anécdotas del monje Ambrosio, ferviente católico que fue tentado por el demonio a probar las mieles de los placeres y la brujería.

Las aventuras, sacrificios y tormentos de la Inquisición, son parte de esta obra que se transformó en la piedra angular de la literatura gótica.

A sus 18 años, Mary Wollstonecraft Shelley logró la fama gracias a su monstruosa novela Frankenstein, en la que el científico Victor Frankenstein logró dar vida a un engendro a partir de un cuerpo inerte.

El monstruoso Frankenstein resultó ser inocente en un principio, pero se convierte en un ser despiadado y brutal ante el desprecio de los demás.

Cortos pero espeluznantes

El norteamericano Edgar Allan Poe se convirtió en el maestro de los cuentos cortos de terror y misterio. Las descripciones desagradables y grotescas que hacía las mezcló con su ingenio de detective, característica que lo diferenció de los demás autores de su época.

Entre sus cuentos más famosos destacan: La caída de la casa Usher, El pozo y el péndulo y El corazón delator, pero si quieres conocer más de su obra es básico tener Narraciones Extraordinarias.

Un vampiro famoso

El padre del vampiro de Transilvania es Bram Stoker. La novela de Drácula, fue inspirada en un personaje de la vida real: El sanguinario conde Vlad Tepes, mejor conocido como el Demonio.

Detrás de este conde existía una leyenda obscura: le gustaba ver morir a la gente y beber su sangre. Fue así como Stoker recopiló información de este endemoniado conde y surgió esta gran obra vampiresca.

Howard Phillips Lovecraft era un tipo raro, que cambió la forma de crear horror en los lectores. Su personalidad solitaria se la debía a la poiquilotermia, enfermedad que no le permitía recibir la luz solar. Por lo que sólo en las noches era cuando podía salir de su casa a dar algún paseo. Quiza esto lo halla convertido un ser aún más deprimente e imaginativo al grado de crear otras dimensiones en sus obras.

Los Mitos de Cthulhu forman parte de su horror cósmico, que suplieron a los vampiros y demonios, creando seres extraterrestres con súper poderes. Esta nueva mitología pagana hablaba de nuevas razas y en La amenaza del despertar de Cthulhu, logra un apantallante final de la humanidad.

El asusta niños

Y por que no todos se asustan de lo mismo, a Robert Lawrence Stine se le ocurrió dedicarse a la escribir historias de miedo para niños desde que tenía 9 años. Su primer best seller lo obtuvo con su novela Cita a Ciegas (Blind Date, 1986) aunque ese sería el comienzo de su arrasador éxito.

Cuando salió a la venta su colección de historias llamada Pesadillas o Escalofríos en otros países (Goosebumps), fue tal el resultado que fueron adaptadas a la televisión.

Otras de sus obras famosas son La noche del muñeco y Sangre de monstruo.

Inspirado por la ciencia ficción, Stephen Edwin King, comenzó escribiendo desde muy joven pero tardó 27 años en ver el éxito con su novela Carrie, en la que una adolescente con poderes telequinéticos se venga de quienes le hicieron mal. Hasta los estudiosos de lo paranormal, que en aquella época eran muy pocos, se interesaron en el realismo en que Carrie había sido escrita.

Sus libros consecuentes llevaban este mismo rasgo de fantasía, terror y ciencia ficción, en donde tomaba a personajes cotidianos que se topaban con una situación sobrenatural en el curso de la historia.

En ocasiones, King tomaba sus vivencias como fuente inspiradora. En uno de sus viajes logró escribir El resplandor (The Shining), una historia que se desarrolla en un hotel lleno de fantasmas en el que logró recrear un tétrico ambiente y que tiempo después fue llevada a la pantalla grande.